
Aunque ofrecer un lugar acogedor donde puedan dormir los suegros es el uso clásico de una «bunkie», los diseños modernos han convertido estas pequeñas cabañas en lienzos en blanco. Aquí tienes cinco formas creativas en las que nuestros clientes canadienses están utilizando sus «bunkies»:
1. La oficina perfecta en el jardín
¿Cansado de trabajar en la mesa de la cocina? Una casita anexa te ofrece un espacio de trabajo tranquilo y exclusivo, separado de la casa principal. Al final del día, puedes «dejar» el trabajo de verdad con solo cruzar el césped.
2. Un gimnasio en casa o un estudio de yoga
Olvídate de la cuota del gimnasio y de los desplazamientos. Una habitación con suelo reforzado y mucha luz natural es el espacio privado perfecto para una cinta de correr, pesas o tu rutina matutina de yoga.
3. Un taller de arte o de aficiones
Tanto si pintas, esculpes, tejes o escribes, tener un rincón creativo propio, alejado de las distracciones de la casa principal, puede hacer maravillas por tu inspiración.
4. Un retiro para adolescentes
Los adolescentes necesitan su propio espacio, y una casita les da esa sensación de independencia sin que salgan de la finca. Es un sitio genial para las noches de cine y los videojuegos.
5. Una casita junto a la piscina o un bar
Equipa tu caseta con una mininevera, unos asientos cómodos y una diana, y ya tendrás tu propio bar en el jardín o una cabaña junto a la piscina, perfecta para los veranos canadienses.
